Hace unos días el presidente Pedro Sánchez visitaba al Papa Francisco. En el breve discurso que éste último dedicó al primero le planteó interesantes cuestiones, como la de que tiene tres misiones como presidente del Gobierno: “Hacer progresar el país, consolidar la nación y hacer crecer la patria”. Merece, evidentemente, una reseña un poco más amplia.
No podemos sino coincidir con esa triple misión, ya que humildemente esta iniciativa también pretende ser un elemento que colabore a las mismas ya que son misiones compartidas por todos los ciudadanos acorde a la responsabilidad de cada uno. Otros fragmentos en esta línea merecen ser citados:
“Construir la patria con todos. No nos vale el borrón y cuenta nueva, pero tampoco refugiarnos en lo que fue hace 50 años. El desafío es recibir de las raíces para poder dar frutos. El presente implica discernimiento y esto es para mí lo más difícil de la misión política. Siempre se encuentran coartadas disfrazadas de modernidad y de restauracionismo. Ojalá nunca se nos muera la patria”.
También recordó que “es muy triste cuando las ideologías se apoderan de la interpretación de una nación, de un país y desfiguran la patria”. “No puede construirse una patria a mi cabeza, a mi mente, con mi idea, sino con la realidad del pueblo que yo recibí, que yo estoy llevando adelante, que estoy viviendo…”.
El propio Pedro Sánchez reconocía unos días antes que «el papa Francisco es una figura inspiradora e incuestionable«, y están siendo llamativas las citas y repercusiones de su última encíclica Fratelli Tutti entre personas no creyentes. Ciertamente la lectura de esta encíclica es un soplo de aire fresco en el panorama social y político, independientemente de si el lector comparte o no la fe de quien la escribe, porque es un ejercicio honesto de diálogo, de mirada a la realidad, y de planteamiento de un futuro compartido. Ponerse en la onda de Fratelli Tutti aportaría un clima mucho más sano de diálogo y encuentro para afrontar los retos tremendos que tenemos a nivel mundial y también en España. Y ello desde la potenciación de la fraternidad y la amistad social, para no «olvidar que estamos todos en la misma barca» (FT nº 30), aunque dentro de esa barca hay unos pocos que van en primera clase, y muchos tienen que ir de polizones. Pero, como ilustra la viñeta que encabeza esta entrada, parecemos experimentar más bien el que el «‘sálvese quien pueda’ se traducirá rápidamente en el “todos contra todos”, y eso será peor que una pandemia» (FT nº 36).

Y es que, como recoge de la experiencia de San Francisco de Asís, necesitamos luchar por «vivir en armonía con todos» (FT nº 4). Aunque observamos cómo «La mejor manera de dominar y de avanzar sin límites es sembrar la desesperanza y suscitar la desconfianza constante, aun disfrazada detrás de la defensa de algunos valores. Hoy en muchos países se utiliza el mecanismo político de exasperar, exacerbar y polarizar. Por diversos caminos se niega a otros el derecho a existir y a opinar, y para ello se acude a la estrategia de ridiculizarlos, sospechar de ellos, cercarlos. No se recoge su parte de verdad, sus valores, y de este modo la sociedad se empobrece y se reduce a la prepotencia del más fuerte. La política ya no es así una discusión sana sobre proyectos a largo plazo para el desarrollo de todos y el bien común, sino sólo recetas inmediatistas de marketing que encuentran en la destrucción del otro el recurso más eficaz. En este juego mezquino de las descalificaciones, el debate es manipulado hacia el estado permanente de cuestionamiento y confrontación.» (FT nº 15).
Esto se agrava cuando (FT 11) «Se encienden conflictos anacrónicos que se consideraban superados, resurgen nacionalismos cerrados, exasperados, resentidos y agresivos. En varios países una idea de la unidad del pueblo y de la nación, penetrada por diversas ideologías, crea nuevas formas de egoísmo y de pérdida del sentido social enmascaradas bajo una supuesta defensa de los intereses nacionales.» No podemos olvidar que en España sufrimos de todos los tipos de nacionalismos.
Necesitamos un proyecto común: (FT nº 36) «Si no logramos recuperar la pasión compartida por una comunidad de pertenencia y de solidaridad, a la cual destinar tiempo, esfuerzo y bienes, la ilusión global que nos engaña se caerá ruinosamente y dejará a muchos a merced de la náusea y el vacío«.
Baste esta pequeña muestra de citas del primer capítulo de Fratelli Tutti para invitar a explorar este sugerente texto que será sin duda un referente ético para cualquier persona, creyente o no, que quiera ser protagonista de su dimensión social y política. Un referente para reforzarnos en la búsqueda de una España y un mundo solidarios.
La campaña en change.org ha superado ya el hito de las 1.200 firmas, y sigue recibiendo el mayor número de apoyos entre nuestros hermanos hispanoamericanos. De nuevo gracias a todos los que compartís esta aventura.


FIN
