Hoy se reúnen, después de varios meses, el presidente del Gobierno Pedro Sánchez, y el líder del principal partido de la oposición Pablo Casado. Pedro Sánchez hacía recientemente ante los empresarios un enfático triple llamamiento a la unidad. Algunos analistas y de los asistentes comentan que eso no se concretó mucho, que se quedó en los grandes enunciados. Escuchaba esta mañana a otra periodista que decía que de la entrevista de hoy entre Sánchez y Casado no esperaba ningún acuerdo porque a ninguno de los dos les interesaba. Desde luego este es uno de los grandes problemas que tenemos, que los intereses -mayormente electorales- de los líderes políticos no coinciden con los intereses de los ciudadanos, menos aún con el bien común.
En la primera entrada de este blog, y que es la postura programática de esta campaña para poner letra al himno de España ya apuntábamos:
«Necesitamos que esa vida solidaria no se pierda, y que sea un referente para seguir afrontando el presente y el futuro. El futuro irá bien sólo si cambiamos políticamente unas cuantas cosas y evitamos el enfrentamiento creciente y polarizado en el terreno político que va a dificultar que salgamos reforzados de esta crisis y que demos una respuesta adecuada (solidaria) a la misma y a sus gravísimas consecuencias. Sin solidaridad no hay auténtica libertad.«
La primera ilustración de esa entrada era una viñeta creada en marzo de 2020 por una mujer llamada Carmen, que precisamente también era una llamada a la responsabilidad y a la unidad, con la imagen de Don Quijote y Sancho.

Sin embargo, la percepción que tenemos del panorama político es más bien la de esta otra genial viñeta de Ricardo Sánchez.

Y eso, aunque algunos como Pedro Sánchez, no muestren aparentemente una actitud hostil, sino continuas llamadas a la unidad, a arrimar el hombro, etc. etc. Llamadas que por otro lado también han hecho empresarios, autónomos y sindicatos, y los partidos de la oposición no rechazan pero lógicamente piden concretar. ¿La llamada a la unidad es sólo una imagen? ¿Lo utiliza el presidente como forma de chantaje emocional para que los demás se plieguen acríticamente a sus posturas y medidas bajo pena de ser tachados de irresponsables?
En esta política con minúsculas de la imagen, de la apariencia podemos encontrar hechos en uno y otro sentido. En julio, PSOE y PP consiguieron llegar a un acuerdo en materia de sanidad. ¿Por qué no llegar a acuerdos también en otras materias? Hubo una llamada a realizar unos nuevos pactos de la Moncloa, pero no se concretó en nada. ¿Pesaron más los vetos, la desconfianza, o que no había sustancia real en la propuesta? La comisión de reconstrucción acabó sin acuerdos tangibles. En las reuniones con los presidentes de las comunidades autónomas hasta los de la misma cuerda se quejaban de que no había oportunidad de entablar un verdadero diálogo y alcanzar medidas concretas, y menos aún comunes dado que lamentablemente la sana descentralización se convierte más bien en unas nuevas taifas, especialmente en aquellas regiones donde priman planteamientos nacionalistas e independentistas. En conjunto parece que estamos lejos de esa unidad, y también tienen esa percepción en la prensa extranjera. Pero necesitamos unidad para afrontar los problemas reales: paro, precariedad, educación, sanidad, desigualdad, natalidad, vivienda (en definitiva apoyar a las familias), acogida e integración de los inmigrantes…

El signo más visible por la unidad, pequeño pero significativo, que ha hecho Pedro Sánchez es empezar a usar mascarillas con la bandera de España, siguiendo lo que hacen sus homólogos europeos. Algo que debería asumirse de una vez por todas en España: que la bandera nos une a todos, por encima de los planteamientos políticos, ideológicos distintos y plurales que son totalmente legítimos. Sólo así podría evitarse que se utilice la bandera partidistamente. Si todos la usamos, la asumimos y no la cuestionamos por romanticismos o ganas de reescribir la historia, o acusaciones de ser la bandera de la dictadura (lo que objetivamente es falso) podríamos avanzar a cuestiones más vitales, y no enciscarnos en estas cuestiones que se utilizan convenientemente para agitar las emociones desde todo el espectro político.
Pero los símbolos son importantes, por eso, esta propuesta de letra para el himno de España quiere plantear esa base mínima, común, pero de amplios horizontes. Perdonad la nueva autocita de la propuesta.
«Este himno es, en definitiva, un planteamiento y un mensaje político. Como elemento identificador de nuestra comunidad política trata de aglutinarla en un espíritu común imprescindible para abordar políticamente otras cuestiones trascendentales: educación, sanidad, trabajo, pensiones, economía… La política es importantísima en nuestra vida. Debemos protagonizar esa toma de decisiones. Debemos elevar el nivel técnico y moral de los responsables políticos, y ser todos políticamente responsables. Eso no se hará sin diálogo, sin respeto y sin estar unidos en lo fundamental, que es la solidaridad.»
Fin
